Simón está ansioso. Se ha fumado tres cigarrillos y su ansiedad todavía no se aleja de sus sentidos. Quiere encontrarlo ya. Mauricio se aleja del parche en el bosque y es el primero en encontrar su hongo, está acompañado de otros tres. Son grandes y los del ramillete tienen la cabeza negra. ¡Vengan, vengan! Ya encontré.
Ya me fumé tres cigarrillos. Qué ansiedad. Quiero encontrarlo ya. Mauricio hace rato se alejó del grupo pero ninguno dice nada, nadie ha encontrado todavía. Por fin, el grito de Mauricio ¡Vengan Vengan! Los hongos tienen la cabeza negra y no encontró sólo uno, es un ramillete hermoso, son cuatro en total. Uno para cada uno.
Estabas ansioso. Ya te habías fumado tres cigarrillos y seguías con la ansiedad en la cabeza. Querías encontrarlo rápido, lo querías ya. No te diste cuanta cuando Mauricio encontró los hongos, pero escuchaste cuando gritó ¡Vengan, vengan! Ya los había encontrado.
1 comentario:
Aquí puedes andar en problemas, o no, depende de cómo lo veas, a mí me encantan los tres narradores, es más, siento que deberías usar los tres, esta sensación coral puede ayudarte mucho en la psicodelia del texto.
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