lunes, 22 de septiembre de 2008

Technicolor

Sapote, azul rey, verde, morado, amarillo. El tiempo psicológico de Simón es technicolor. El vive en una felicidad constante donde todo tiene más color de la cuenta, para sus ojos los colores brillan tanto que se ven más vivos, son alegres y resplandecientes. A él le encanta la explosión de colores y esto se refleja en sus proyectos de diseño. 
Esta historia tiene dos 'tonos' si se puede llamar así. Unos son los tonos vivos en su mundo honguiado de Simón y otro es el tono de la historia como tal, el cual es un mundo gris con azul cielo.

La historia tendrá el tiempo psicológico de Simón y el tiempo real de la historia. Simón tiene que entregar un proyecto importante en un tiempo determinado que será contabilizado con el tiempo real y sus alucinaciones serán, obviamente, en el tiempo psicológico.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Narrators

Simón está ansioso. Se ha fumado tres cigarrillos y su ansiedad todavía no se aleja de sus sentidos. Quiere encontrarlo ya. Mauricio se aleja del parche en el bosque y es el primero en encontrar su hongo, está acompañado de otros tres. Son grandes y los del ramillete tienen la cabeza negra. ¡Vengan, vengan! Ya encontré.

Ya me fumé tres cigarrillos. Qué ansiedad. Quiero encontrarlo ya.  Mauricio hace rato se alejó del grupo pero ninguno dice nada, nadie ha encontrado todavía. Por fin, el grito de Mauricio ¡Vengan Vengan! Los hongos tienen la cabeza negra y no encontró sólo uno, es un ramillete hermoso, son cuatro en total. Uno para cada uno.

Estabas ansioso. Ya te habías fumado tres cigarrillos y seguías con la ansiedad en la cabeza. Querías encontrarlo rápido, lo querías ya. No te diste cuanta cuando Mauricio encontró los hongos, pero escuchaste cuando gritó ¡Vengan, vengan! Ya los había encontrado. 

lunes, 1 de septiembre de 2008

Honguiado

Día que queda hongo.

El ‘Combo longboard’, sus amigos con los que practica este deporte, hacen un viaje a villa de Leiva. Esta ciudad siempre ha sido mágica para Simón por los cuentos que ha escuchado de Andrea, una de sus amigas quien se crió en este municipio.
Simón le revisa el aceite a su lambretta, amarra su tabla en la moto y esta vez, el puesto de su novia va vacío porque ella tiene que quedarse en la ciudad haciendo unas entrevistas para la revista a la trabaja. Sus amigos, Mauricio, Martín y Marco, van en el carro de Mauricio, también con sus tablas y sus maletas de mochileros, la cual va cargada con varios gramos de marihuana, una carpa, poca ropa y muchas ganas de honguiarse.
Emprenden el viaje, salen muy temprano en la mañana para llegar a Villa de Leiva antes que se apague el día y lo logran.

Simón está ansioso. Se ha fumado tres cigarrillos y su ansiedad todavía no se aleja de sus sentidos. Quiere encontrarlo ya. Mauricio se aleja del parche en el bosque y es el primero en encontrar su hongo, está acompañado de otros tres. Son grandes y los del ramillete tienen la cabeza negra. ¡Vengan, vengan! Ya encontré.

Ahora su ansiedad es todavía mayor. Todos tienen fichado el que se van a comer y sus ganas son cada vez más grandes, en la búsqueda no hicieron sino pensar cómo sería la experiencia y ahora estaban por darse cuenta. Sonó el primer mordisco que lo dio Mauricio. Después siguió Martín, Andrés no quiso arrancar el hongo de la tierra porque según él arrancarlo podía causar un mal viaje, siguió Simón con un mordisco pequeño. Como si fueran gorgojos se terminaron el hongo mordisco a mordisco.

(Descripción de estar hongo, tengo que investigar más para poder escribirla bien).